El bulldog francés es muy amigo de los niños. Su pequeño tamaño le facilita las relaciones con ellos y los arrebatos de ternura… el bulldog nos sorprenderá siempre: es un artista de pies a cabeza, alegre, obediente –pero no servil- y siempre rebosante de amor. La autora nos transmite en este libro su pasión por este perro tan simpático. Al igual que hicieron en su día Colette y Toulouse-Lautrec o Yves Saint-Laurent, nos dejaremos conquistar por este perrito atípico que combina las cualidades del perro de compañía con las de guardián de la casa.